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Alguna vez, al hacer una página Web o subir una foto, ¿te haz preguntado acerca de los derechos de propiedad intelectual de lo que publicas en Internet?

Licencias de uso Creative Commons

Cuando la Web estaba dando sus primeros pasos, muchos pensaron que junto con ella vendría un fuerte proceso de descentralización en la generación de los contenidos. Si antes había, por ejemplo, tres o cuatro periódicos importantes y tres o cuatro estaciones de televisión que capturaban la enorme mayoría de la audiencia; Internet permitiría la creación de una enorme cantidad de medios en la Web, y por lo tanto las personas escucharían muchas más voces, efectivamente democratizando las comunicaciones.

Esto no fue así en un comienzo, y para muchos fue una decepción el hecho de que en Internet, las mismas corporaciones que controlaban los grandes medios de comunicación tenían nuevamente toda la audiencia. Crear un complejo sitio Web con buenas fotografías y buena cobertura de sus temas requería recursos y experiencia, y por ello estaba fuera del alcance de los aficionados. La Web reproducía al mundo físico, en términos de que la mayor parte del tiempo, la mayoría de las personas escucha siempre voces que están bajo el control de unas pocas personas.

Esto no quiere decir que estemos en contra del periodismo profesional. Lo que sí quiere decir es que en una cultura compleja, si queremos que muchos puntos de vista estén representados, si queremos crear una sociedad efectivamente democrática, la concentración del poder mediático en unas pocas manos resulta a todas luces contraproducente.

Del consumo a la creación

En los últimos tres años, esto ha cambiado por la explosión de los Blogs, (el nacimiento de la Blogósfera), la abundancia de cámaras y grabadoras digitales a un costo menor, y al cambio en factores tecnológicos como un mayor acceso a Internet o la existencia de sistemas para gestionar contenido o sitios que permiten compartir con facilidad escritos, imágenes o videos creados por aficionados.

Ahora, muchas más personas tienen la posibilidad de subir sus creaciones a la Web y están invirtiendo más tiempo y mayor esfuerzo en ello. Esto incluye, por ejemplo, profesores que suben el material de sus cursos, fotógrafos profesionales o aficionados que comparten algo de sus fotografía, músicos profesionales o aficionados que quieren promocionar su música, profesionales, escritores, creadores en general que tienen un mensaje que compartir. Que tienen la voluntad de comunicar. Que no son ya meros consumidores de cultura, sino que pueden y quieren convertirse en creadores de cultura.

La gran mayoría de estos nuevos creadores (entre los que me incluyo) deseamos proteger nuestra creación de ciertos usos, pero no sabemos exactamente cómo hacerlo. La manera antigua de hacerlo, el símbolo © "copyright", acompañado de la frase "todos los derechos reservados" casi nunca refleja necesariamente nuestros intereses al publicar algo en Internet. La mayor parte del tiempo, queremos dar algunos derechos, ya sea desinteresadamente, o simplemente porque nos conviene otorgar estos derechos.

Por ejemplo, tal vez el grupo de música sí quiere promocionarse y que alguien pueda tocar las canciones que han subido a Internet, incluso que las pongan en una fiesta, o en una disco, pero no quiere que alguien las venda en un CD, quitándoles los beneficios. Tal vez un profesor quiere que otros profesores usen los apuntes que preparó con mucho cuidado para un curso, pero no quiere que otra persona se robe el crédito sobre las presentaciones que él ha creado. Tal vez una fotógrafa quiere que se distribuyan algunas de sus fotos para difundir su trabajo, pero no quiere que alguien las modifique y les cambie los colores o introduzca elementos extraños en su creación, porque su nombre está en esas fotos.

Creative Commons al rescate

Logo de Creative Commons

Creative Commons es una organización sin fines de lucro que ha desarrollado una serie de documentos legales estándar ("licencias de uso") bajo las cuales distribuir contenido. Un grupo de abogados ha escrito y revisado minuciosamente las condiciones de cada licencia, las ha resumido e incluso las ha traducido a la legislación específica de varios países. Estas licencias sirven, por una parte, para que no nos quebremos la cabeza intentando redactar las condiciones de uso de nuestro sitio Web; pero no solamente eso, porque están escritas para ser entendidas por abogados, personas que no son abogados y máquinas de búsqueda.

Para los abogados, cada licencia viene detallada con definiciones y cláusulas con un lenguaje cuidadosamente escogido. Para el resto de los mortales, se incluye un resumen de las condiciones muy corto y fácil de entender. Para las máquinas de búsqueda en la Web, se incluye código HTML que le dice al buscador que la página tiene ese tipo de licencia, lo que permite a las personas buscar por este tipo de contenido exclusivamente, usando por ejemplo http://search.creativecommons.org/ o http://search.yahoo.com/cc.

Como hay varias situaciones y varios tipos de sitio Web y de creadores, hay también varios tipos de licencia. Para escoger una licencia, se entra al sitio CreativeCommons.org, se contestan dos preguntas y luego el sitio nos entrega un ícono para poner en las páginas (en forma de comandos HTML para copiar y pegar). Las preguntas que se deben contestar son como mínimo estas dos:

¿Permitir uso comercial? La primera pregunta es si permitimos usar a otras personas nuestros escritos, fotografías, videos, etc. para ganar dinero. Si te interesa dar a tí mismo un uso comercial a tu obra, entonces contesta que no. También algunas personas contestan que no incluso cuando honestamente piensan que lo que hicieron no servirá para ganar dinero; porque en el caso hipotético en que sí sirva para ganar dinero, no quieren perder esos beneficios.

¿Permitir trabajos derivados? Esta pregunta tiene tres respuestas posibles. Podemos negar la posibilidad de que otros hagan trabajos derivados, como por ejemplo, juntar nuestro escrito con otros y hacer una colección de trabajos, o editar nuestras fotografías, o usar nuestra música en una película. También podemos admitir esta posibilidad. Una tercera opción, intermedia entre éstas, es permitir la posibilidad de hacer trabajos derivados, siempre que el trabajo derivado también sea compartido bajo este mismo tipo de licencia, es decir: "yo comparto mi trabajo, pero tú compartes tu trabajo también".

El hecho de liberar un trabajo bajo alguna de estas licencias, no excluye otras posibilidades. Por ejemplo, puedes poner en tu sitio una licencia no-comercial sobre una parte de tu música para las personas que bajen la música desde el sitio, pero tener un acuerdo comercial para vender esa parte junto con más contenido mediante otro canal de distribución. Otro ejemplo: puede ser que no permitas en el sitio que la gente modifique tus trabajos si los baja desde la Web, pero si te piden permiso se los puedes conceder bajo ciertas condiciones.

Las licencias creative commons te permiten reservar algunos derechos, pero conceder otros. En el futuro cercano verás con mayor frecuencia el logotipo de "algunos derechos reservados". Esta página, y este sitio completo, están bajo este tipo de licencia, junto a un número creciente de otros sitios. Juntos contribuiremos al desarrollo de una cultura libre, en que la autoría es respetada, y al mismo tiempo, la creación cultural sin tener que pedir permiso a cada paso, pues las condiciones de uso estarán claras desde el comienzo.


Nota: si estás en Chile esto te interesa: como informó Sushi Knights, en Junio del 2005 fue lanzada oficialmente la versión Chilena de las licencias Creative Commons. Cada licencia fue revisada por abogados Chilenos para chequear que su texto estuviera de acuerdo con la legislación y fuera defendible en cortes Chilenas. Para usarlas simplemente hay que elegir "ámbito: Chile" al seleccionar una licencia.